Hace una semana estabámos entrando en el Vaudeville Theatre de London para asistir a la obra "Private Lives" de Noel Coward, dirigida por Richard Eyre, e interpretada por Kim Cattrall (Amanda) y Matthew Macfadyen (Elyot).
Hacía meses que preparamos ese viaje para disfrutar de la interpretación en directo de Matthew Macfadyen, a quien admiramos muchísimo. Conseguimos asientos en la tercera fila, desde donde pudimos disfrutar aún más de todos los detalles de la obra. Por esa razón estábamos histéricas, como podéis ver en este vídeo antes de empezar:
Hacía meses que preparamos ese viaje para disfrutar de la interpretación en directo de Matthew Macfadyen, a quien admiramos muchísimo. Conseguimos asientos en la tercera fila, desde donde pudimos disfrutar aún más de todos los detalles de la obra. Por esa razón estábamos histéricas, como podéis ver en este vídeo antes de empezar:
Al recordar las escenas, se me vuelve a poner carne de gallina...
La actuación de Matthew fue impresionante, maravillosa! Recuerdo un comentario de Keria Knightley en una entrevista, que explica el momento en que hizo las pruebas con Matthew para "Orgullo y prejuicio". Decía asombrada "Cuando fui a hacer una prueba con Matthew, me quedé de piedra, no conseguía articular una frase. Le miraba y pensaba: ‘¿Qué ha pasado? ¿Dónde está el actor que entró?’ Se había convertido en Darcy, las escenas fluían”.
Leyendo la obra en catalán disfruté imaginando como serian las escenas, ya que Noel Coward especifica al máximo los movimentos de sus personajes en el escenario. Pero la puesta en escena de Richard Eyre es aún mejor de lo que imaginé. El ritmo frenético de los diálogos y la acción te sumergen en una historia delirante, divertidísima y al mismo tiempo con un componente sensual y sexual mayor que versiones anteriores. La química que consiguen Matthew y Kim Catrall es palpable. Hay que reconocer que la actuación de Kim Catrall es escepcional, y eso que nunca me gustó antes, consigue una Amanda glamourosa, delicada al tiempo que descarada, espléndida.
Aunque todos los actores hicieron un magnífico trabajo, con quien más disfruté fue con Elyot, ese personaje entre encantador y canalla, con una combinación de dulzura, pasión, machismo y mala leche que Matthew consiguió equilibrar a la perfección. En esos momentos más especiales, más pasionales, me estremecía sabiendo que Patrícia estaba igual o incluso más emocionada que yo. Fue un placer compartir con ella esas sensaciones!

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