domingo, 9 de mayo de 2010

ACTO III: FINAL

(ELYOT abre la puerta. SIBYL desaparece dentro)

AMANDA (mirando a Víctor): Víctor.
VICTOR (sin girarse): Qué?
AMANDA (tristemente): Nada. (Se dirige hacia el sofá de la derecha. Mira a VICTOR, intenta empujar el sofá, resopla)

(VICTOR se gira, la mira, se levanta y va a ayudarla)

VICTOR: Dónde va?
AMANDA: Aquí.

(VICTOR empuja hasta el fondo del escenario y lo mueve hasta que queda paralelo a la bateria de luces)
AMANDA: Gracias, Víctor.
VICTOR (bajando hacia la derecha): No se merecen.
AMANDA (después de una pausa, poniendose delante del sofá después de rodearlo): Qué le has dicho a Eliot?
VICTOR (girándose): Le he dicho que era digno de menosprecio.
AMANDA: Muy bien. (Se sienta en el sofá)
VICTOR: Creo que te has vuelto loca, Amanda.
AMANDA: A menudo pienso lo mismo.
VICTOR (subiendo hacia el centro): Me siento totalmente perdido, estoy totalmente desconcertado.
AMANDA: No te lo reprocho. Yo tampoco no me encuentro nada a gusto.
VICTOR: Estuviste bebiendo anoche?
AMANDA: Claro que no!
VICTOR: Y Eliot?
AMANDA: Sí… litros.
VICTOR  (bajando un paso): Acostumbraba a beber antes? Quiero decir, cuando estabais casados?
AMANDA: Sí, mucho. Noche tras noche llegaba a casa berreando y sollozando.
VICTOR: Qué asco!
AMANDA: Sí, verdad?
VICTOR (acercándose otro paso): Te pegó ayer por la noche?
AMANDA: Varias veces. Tengo tantos moratones que no se me reconoce.
VICTOR (sospechando que exagera): Amanda… (Baja nuevamente hacia el centro)
AMANDA (levantándose y yendo hacia él, cogiéndolo del brazo): Oh, Víctor, siento mucho haberte hecho sufrir tanto, de verdad. Me he comportado muy mal, lo sé, pero me pasó algo extraño. No puedo explicarlo y sé que no tengo excusa, pero me avergüenzo de haberte hecho daño.
VICTOR: No lo entiendo. Lo he intentado pero no puedo entender nada. Me parece tan extraño que tú…
AMANDA (separándose hacia la derecha): No és nada extraño en mi, ese es el problema. No me tendría que haber casado contigo, soy mala.
VICTOR: No es mi intención llevarte la contraria.
AMANDA: Víctor!
VICTOR (subiendo hacia el centro): Me das miedo… mucho miedo!
AMANDA (sentándose en la parte izquierda del sofá): Continua, continua, me lo merezco.
VICTOR (acercándose): No he venido hasta aquí para acusarte, eso no tendría sentido.
AMANDA: Entonces, por qué has venido?
VICTOR: Para saber qué quieres que haga.
AMANDA: Supongo que pedir el divorcio lo más pronto posible. No te pondré ninguna pega. Después marcharé lejos, a Marruecos o Tunez, donde sea. Quizá me contagiaré de alguna horrible enfermedad, y moriré, sola… oh, Dios mio! (Se sienta con la barbilla entre las manos)
VICTOR: Es absurdo que te compadezcas de ti misma.
AMANDA: Me parece que soy la única que lo hace. Por lo menos, me calma un poco. (Gime) No tengo principios, en eso Sibyl tenía toda la razón.
VICTOR (volviéndose y yendo hacia el centro): Sibyl es una burra.
AMANDA (ligeramente radiante): Bastante, verdad? No entiendo por qué Eliot se casó con ella.
VICTOR (acercándose un paso): Le quieres?
AMANDA: No sé por qué, pero parece tan insípida…
VICTOR (acercándose otro paso): Le quieres?
AMANDA: Claro que és muy guapa, quizá de una manera un poco superficial, pero aún así…
VICTOR: Amanda!
AMANDA: Qué?
VICTOR: No has respondido a mi pregunta.
AMANDA: No recuerdo qué me preguntabas!
VICTOR (girándose): Eres desesperante… desesperante!
AMANDA (levantándose y yendo hacia él): No te enfades, esto es demasiado serio para que te enfades.
VICTOR: Lo que dices no tiene sentido (se gira hacia ella)
AMANDA: No, no es cierto, lo que digo sí tiene sentido. Es ridículo para todos nosotrs que discutamos unos con otros. Será mejor que vuelvas a Inglaterra y que dejes en manos de tus abogados toda esta cuestión. (Sube hacia la ventana)
VICTOR: Pero, que pasará contigo?
AMANDA: Yo estaré bien.
VICTOR (desplazándose hacia la izquierda, cerca del piano): Sólo quiero saber una cosa, y tu no me la quieres decir.
AMANDA: El qué?
VICTOR: Quieres a Eliot?
AMANDA (bajando por el escenario hasta el piano): No, le odio. Pero cuando le vi en Deauville, fue una especie de shoc. Me trastornó del todo. Me sedujo. Siempre me ha atraído, pero solo la peor parte de mi. Ara lo entiendo.
VICTOR: No entiendo por qué. Es tan frívolo y superfluo!
AMANDA: Este tipo de atracción no tiene explicación, es una especie de química o como le quiereas llamar.
VICTOR: Sí, debe ser eso.
AMANDA (girándose hacia él): No espero que me entiendas y, de ninguna manera, intentaré excusarme. Elyot fue el primer amor de mi vida, y aún con todo lo que sufrí después, quedó dentro de mi una chispa, una chispa que se convirtió en llama cuando le volví a ver. Perdí el control y me comporté como una loca. No te preocupes, pagaré caro por todo esto. Pero algun dia, cuando todo esto se acabe, quizá tu y yo nos encontraremos y seremos amigos. No sé por qué, pero así lo espero. Adiós, querido Víctor (Le estiende la mano)
VICTOR (encaja mecánicamente): Quieres casarte con él?
AMANDA: Preferiria casarme con una boa constrictor.
VICTOR: No puedo marchar y dejarte con un hombre que bebe y te maltrata.
AMANDA (bajando hacia el sofá, a la derecha, y sentándose en el brazo izquierdo): No tienes que preocuparte por dejarme, como si fuera una especie de paquete. Puedo ocuparme de mí misma.
VICTOR (bajando hasta el sofá, a la izquierda): Acabas de decir que marcharás hasta Tunez, a morir.
AMANDA: He cambiado de idea. Es el peor momento del año para ir a Tunez. Iré a cualquier otro sitio. (Se sienta en el sofá) Me parece que Brioni es muy bonito en verano.
VICTOR: Por qué no te comportas de una manera sensata, aunque sólo se aun momento?
AMANDA: Ya te lo he dicho, es inútil.
VICTOR: Si las cosas tienen que ser más fáciles, no pediré el divorcio.
AMANDA (girándose): Víctor!
VICTOR (sentándose en el brazo izquierdo del sofá): Podemos vivir separados hasta que Sibyl y Elyot hayan conseguido el divorcio. Después permitiré el nuestro.
AMANDA: Veo que estás decidido a hacer de mí una mujer sensata, lo quiera o no.
VICTOR: Me casé porque te quiero.
AMANDA: Para, Víctor! (Se vuelve) Para, porque no quiero escucharlo!
VICTOR: Y espero quererte todavía, las cosas no cambian en un minuto. Tu nunca me has querido, ahora lo veo claro. Después de todo, quizá todo se ha trastocado para nuestro bien.
AMANDA: Creía que te quería, sinceramente.
VICTOR: Sí, lo sé. Esta bien (Se levanta y se desplaza hasta el centro)
AMANDA: Te has salvado de poco.
VICTOR: En los últimos días he estado diciéndome lo mismo.
AMANDA: No hace falta que me lo tires en cara.
VICTOR: Estás de acuerdo con el asunto del divorcio?
AMANDA: Sí, es muy generoso de tu parte.
VICTOR: Quizá Sibyl cambiará respecto a la decisión de pedir el divorcio a Elyot.
AMANDA: Es posible. La verdad es que ha entrado a la habitación con ojos de rapiña.
VICTOR: Te gustaría que pasara? (Se desplaza hacia la izquierda del sofá)
AMANDA: Me encantaria.

(ELYOT y SIBYL entran. Se ponen detrás del sofá; ELYOT a la izquierda. AMANDA descansa sentada en la parte derecha del sofá)
SIBYL (mirando a AMANDA, triunfalmente): Elyot y yo hemos tomado una decisión.

(VICTOR da un paso atrás)

AMANDA: Que bién!
VICTOR: Cual?
AMANDA: No seas bobo, Víctor. Mira sus caras.
ELYOT: Intuición femenina, demasiado difícil.
AMANDA (mirando a SIBYL): Determinación femenina, demasiado loable.
SIBYL: No pediré el divorcio hasta de aquí a un año. (Le coge del brazo)
AMANDA: Te felicito.
ELYOT (desafiante): Sibyl se ha comportado como un ángel.
AMANDA: Bien, la verdad es que ha sido su gran momento.

(LOUISE aparece por la puerta. Lleva una bandeja grande y no puede pasar porque una de las dos puertas está cerrada. Intenta abrirla. VÍCTOR se acerca y la abre)

ELYOT (se acerca y le señala la mesa): Il faut le mettre sur la table.
LOUISE: Oui, monsieur.

(VICTOR se arrima y ayuda a ELYOT a mover la mesa hacia el centro. LOUISE deja la bandeja encima. AMANDA y SIBYL se miran)

AMANDA: Todo parece tan amistoso.

(LOUISE sube por el escenario entre el piano y el taburete)

SIBYL: Sí, lo és, gracias.
AMANDA: No querría deprimirla, pero Víctor tampoco pedirá el divorcio.

(LOUISE quita las revistas que estan encima del taburete)

ELYOT (levantando la mirada repentinamente): Qué?
AMANDA: Creo que ya te lo he pedido esta mañana. No me vuelvas a dirigir la palabra.
ELYOT: Solo he dicho “Qué”. Ha sido una expresión general que indica una extrema satisfacción.

(LOUISE coge el taburete y con preponderancia se sienta sobre el teclado)

LOUISE: Pardon, madame… Ça n’est pas ma faute, mais si madame n’avait pas laissé son piano ouvert, je ne me serai pas coiné dedans. (Baja por el escenario y lanza con fúria el taburete sobre la mesa) Pardon (Todos la miran) Oh, pourvu qu’ils se mettent à table qu’ils boivent leur café et qu’ils me fichent la paix! (Sale dando un golpe a las puertas)

AMANDA (arreglando la mesa, educadamente hacia SIBYL): Quieres sentarte?
SIBYL: Lo siento, pero tengo que marchar. Cogeré el Golden Arrow, que sale a las doce.

(VICTOR acerca la silla al piano a la derecha de la mesa)

ELYOT (animosamente): Seguro que tienes tiempo para un café (Acerca la silla de la izquierda a la mesa)
SIBYL: No, tengo que marchar.
ELYOT: No te veré durante tanto tiempo…
AMANDA (con viveza): Vivirán separados… Que prudente.
ELYOT (al lado de la silla, ignorando AMANDA): Por favor Sibyl, quédate!
SIBYL (mirando a AMADA, brillándole los ojos): Muy bien, solo un rato (Se acerca a la mesa y se sienta)
AMANDA (dando un golpecito en el brazo de VICTOR): Siéntate, Víctor, rey.

(Todos se sientan en silencio. VICTOR a la derecha de la mesa; AMANA en el medio del taburete. ELYOT se sienta en la parte derecha del taburete y empuja AMANDA hacia la izquierda. AMANDA sonríe dulcemente a SIBYL; coge la cafetera y la jarra de la leche)

AMANDA: Medio y medio?
SIBYL: Sí, por favor.
AMANDA (sirviendo dos tazas de café, sociable) No sé qué haríamos sin el café de la mañana. A menudo me lo pregunto.
ELYOT: Ah, si? Y que te respondes?
AMANDA: Víctor, azúcar para Sibyl.

(VICTOR pasa el azúcar)

AMANDA (a SIBYL): Seria absurdo que la llamase con otro nombre, verdad Sibyl? (Sirve una tercera taza)
SIBYL (sin excederse): Claro. Yo la llamaré Mandy.

(AMANDA deja la cafetera y se la queda mirando)

ELYOT: Oh, Dios mio. Ya empieza otra vez. Que tiempo tenemos.

(AMANDA pasa el café a SIBYL)

SIBYL: Gracias.
VICTOR: Qué hora es?
ELYOT: Si el reloj todavía funciona, después de anoche, son las diez y cuarto.
AMANDA (dando un café a VÍCTOR): Ten, mi vida.

(SIBYL levanta la taza)

VICTOR: Gracias.
AMANDA: Sibyl, azúcar para Víctor.

(SIBYL le pasa el azúcar y remueve el café. Hay una pausa mientras todos tres remueven el café)

ELYOT: Yo también querría un café, por favor.

(AMANDA le acerca la cafetera y la leche. Se sirve una taza y deja caer la cafetera sobre la mesa. Todos se sobresaltan. SIBYL remueve su café y cuando va a beber, es interrumpida por AMANDA)

AMANDA (a VICTOR, ofreciéndole): Bollo?
VICTOR (sobresaltándose): Què?
AMANDA: Quieres un bollo?
VICTOR: No, gracias.

(Hay un momento de silencio)

ELYOT: Yo sí, que lo quiero. Y un poco de mantequilla y un poco de jamón (Lo coge el mismo)

(SIBYL intenta beber, pero es interrumpida otra vez)

AMANDA (a SIBYL): Ha estado alguna vez en Brioni?
SIBYL: No, está en el Adriático?
VICTOR: En el Báltico, me parece.
SIBYL: Estaba segura que estaba en el Adriático.
AMANDA: Yo tenia una tia que fue una vez.
ELYOT (con la boca llena): Yo tenia una tia que fue a Tazmánia una vez.

(AMANDA le mira duramente. ELYOT le guiña el ojo y ella aparta la mirada, y coge el cuchillo, un plato y un bollo)

VICTOR: Que gracioso que el sud de Francia se haya puesto de moda en verano, verdad? (Deja la taza sobre el plato)
SIBYL: Muy gracioso.
ELYOT: Yo me he reído durante meses, de eso.
AMANDA: Personalmente, creo que hace demasiado calor, claro que te puedes pasar todo el día metida en el agua.
SIBYL: Sí, bañarse es una cosa divina (Deja la taza sobre el plato)

(Todos miran a SIBYL)

VICTOR: Un amigo mio tiene una casa (se inclina hacia delante) justo al borde del Cabo de Hierro.
SIBYL: De verdad?
VICTOR: Sí, justo en el borde (Da un golpecito al borde de la mesa)

(Todos clavan los ojos en el borde de la mesa)

AMANDA: Debe ser maravilloso.
VICTOR; Si, parece que a él le gusta mucho (Se reclina hacia atrás, desconcertado, y cruza las piernas)
ELYOT: Tendría que hablarnos más de sus amigos.

(La conversación se marchitó. Hay una larga pausa. VICTOR y SIBYL comienzan a hablar al mismo tiempo)

VICTOR: Entonces…
SIBYL: Pienso que…
AMANDA (dejando su taza sobre el plato; con gran vivacidad): Sabéis, pienso que viajar me gusta más que cualquier cosa en el mundo. Me proporciona siempre una fuertísima sensación de aventura. En primer lugar, la excitación de hacer las maletas, coger el pasaporte y todo eso. Después, la emoción de irse y coger el tren y el barco. Y al final, lo más emocionante de todo (levanta su copa) llegar a sitios extraños, conocer gente extraña, comer cosas extrañas… (Bebe)
ELYOT: …y hacer ruidos extraños.

(AMANDA se atraganta violentamente)

VICTOR (levantándose y dándole golpes en la espalda; dirigiéndose a ELYOT): Lo que acaba de decir es una burrada.
ELYOT: Cómo podia saber que se atragantaria? (Le da un sonoro golpe en la espalda)
VICTOR (a AMANDA): Ara bebe un poco de café.
AMANDA (jadeando, sin aliento): Déjame. Estaré bien en seguida.
VICTOR (a ELYOT): Pierde demasiado tiempo intentando hacerse el gracioso.
SIBYL (belicosa): Esa no es manera de hablar a Elyot. Él no ha tenido la culpa.
VICTOR (sentándose): Claro que ha sido su culpa, haciendo esas estúpidas y ofensivas bromas.
SIBYL: Creo que lo que ha dicho Elyot ha sido divertido.
VICTOR: Entonces usted debe tener un sentido del humor bastante retorcido.
SIBYL: Eso es mejor que no tener nada.
VICTOR: Me resulta imposible encontrar divertidas sus impertinencias y frívolas gracias.
SIBYL: Usted nunca podría tener gracia, ni que lo intentara hasta que se pusiera la cara azul.
VICTOR: Ni soñarlo.

(AMANDA y ELYOT beben café)

SIBYL: Debe ser muy triste no encontrar nada divertido.

(ELYOT mira a AMANDA. Le vuelve a guiñar el ojo y ella sonrie. Dejan sus tazas sobre el plato.)

VICTOR: Divertido? Ya me explicará que le encuentra, de divertido.
SIBYL: Le tengo lástima, se lo aseguro. Le tengo lástima desde el momento que dejamos el hotel.
VICTOR: Eso es muy amable, por su parte, pero totalmente innecesario.
SIBYL: Y ahora le tengo más lástima que nunca.

(AMANDA y ELYOT comienzan a desayunar)

VICTOR: Y por qué, ahora?
SIBYL: Si no se da cuenta, no se lo pienso decir.
VICTOR: No veo ninguna razón para que trate de discutir conmigo. Yo he hecho todo lo posible por mostrarme agradable y reconfortarla.
SIBYL: No me reconfortó demasiado cuando perdí mi baúl.

(ELYOT pasa la mermelada a AMANDA)

VICTOR: Tengo muy poca paciencia con la gente que va por el mundo perdiendo el equipaje.
SIBYL: Yo no voy por el mundo perdiendo el equipaje. Es la primera vez en mi vida que pierdo alguna cosa.
VICTOR: Es difícil de creer.
SIBYL: De cualquier manera, si usted hubiese dado suficiente propina al mozo, todo habría ido mejor. Ser tan tacaño no sirve para nada, es absurdo!
VICTOR (golpeando la mesa con la mano y levantándose): Por el amor de Dios, ya es suficiente!
SIBYL (levantándose): Como se atreve a hablarme así!

(AMANDA y ELYOT se apoyan en la mesa y observan)
VICTOR: Porque lleva unos días que sólo consigue hacerme rabiar.
SIBYL (ultrajada): Oh!
VICTOR: Usted es una de las mujeres más idiotas que nunca he conocido.
SIBYL: Y usted es el hombre más maleducado que nunca he conocido!
VICTOR: Bien, entonces estamos empatados.
SIBYL (gritando): Solo una cosa: ya le tocarà recibir.
VICTOR: Qué quiere decir con eso?
SIBYL: Sabe perfectamente qué quiero decir. Y se lo tendrá bien merecido por ser tan calzonazos, por permitir que esta mujer (señalando a AMANDA) le domine tan fácilmente.
VICTOR: Y que me dice de usted? Que permite que este rufián sin principios la convenza que le deje volver con usted.

(AMANDA y ELYOT rien en silencio)

SIBYL: No es nada de eso. Él ha sido una víctima, igual que usted.
VICTOR (cruzando por delante del sofá de la derecha): Víctima! Que tonteria!
SIBYL (furiosa): No es ninguna tonteria!

(ELYOT coge la mando izquierda de AMANDA y la besa)

SIBYL: A usted le gusta mucho hacer discursos, fanfarronear y amenazar, pero a la hora de la verdad, es muy blando. Si incluso un gato ciego se daria cuenta de esta farsa. Cuando pienso en todas las cosas que ha dicho sobre esta mujer, me haria un arton de reir, de verdad. Veo claramente hasta que punto le tiene atrapado.

(ELYOT y AMANDA se besan)

VICTOR: Es evidente que puede hablar con gran autoridad, ya que fue suficiente inteligente para casarse con un borracho.
SIBYL: Es eso, entonces, lo que ella le ha explicado. Me lo tendría que haber imaginado. Y supongo que no le habrá comentado que ayer se tomó catorce copas de coñac, y que la rtazón por la cual su matrimonio se rompió fue porque acostumbraba a llegar a altas horas de la noche con hipo y vociferando.

(ELYOT susurra alguna cosa a AMANDA, que asiente con la cabeza)

VICTOR: Si él le ha dicho eso, es un asqueroso mentiroso.
SIBYL: No lo és, no lo es.
VICTOR: Y si se lo cree, usted es idiota y cabeza cuadrada.
SIBYL (chillando): Como se atreve a hablarme así!

(AMANDA y ELYOT se levantan en silencio y se acercan a la puerta cogidos de la mano. ELYOT coge su sombrero y las dos maletas; AMANDA el sombrero y los guantes)

SIBYL: En mi vida, no me habian insultado de esta manera! Como se atreve!
VICTOR (totalmente enloquecido): Es un gran consuelo para mi encontrar excusas para insultarla. He tenido que soportar durante dias y dias sus lloros y lamentos. Ha hecho tanto escándalo y ha lloriquehado tanto que casi me vuelve loco. Desde el primer momento, he pensado que era una estúpida, pero tengo que reconocer que no me habia dado cuenta hasta ahora que, además, es una mala pécora.
SIBYL (gritando): Ya es suficiente! Ya es suficiente! Animal!

(SIBYL le da una bofetada. VICTOR la coge por los hombros y la zarandea mientras AMANDA y ELYOT salen sonriendo por la puerta i…)

BAJA EL TELÓN
FIN.


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